La salud mental se ha convertido en una de las mayores preocupaciones sanitarias en España. El aumento de los casos de ansiedad, depresión y malestar emocional, especialmente entre los jóvenes, ha puesto en evidencia la necesidad de nuevas formas de abordar estos trastornos.

La Dra. Sara Márquez Sánchez, psiquiatra y directora de SM Salud Mental, defiende que la psiquiatría está entrando en una nueva etapa en la que la innovación científica, la atención personalizada y la calidad humana son claves para mejorar la vida de los pacientes.

En esta entrevista reflexiona sobre el momento actual de la salud mental en España y sobre el papel de las nuevas herramientas terapéuticas como la neuromodulación cerebral.

Más información sobre la Dra. Sara Márquez en su web profesional.

En los últimos años se habla mucho de salud mental. ¿Se está produciendo una crisis de salud mental?

Dra. Sara Márquez. Sí, claramente. En consulta veo cada vez más casos de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y problemas emocionales complejos. La presión social, el ritmo de vida y la hiperexigencia están afectando especialmente a la población joven. No es solo que haya más diagnósticos, es que el malestar psicológico es cada vez más profundo y aparece antes.

¿Está preparado el sistema sanitario para responder a esta situación?

Dra. Sara Márquez. El sistema público hace un esfuerzo enorme, pero está muy tensionado. Hay escasez de especialistas y listas de espera largas. Por eso creo que la psiquiatría necesita evolucionar hacia modelos más personalizados, con mayor seguimiento del paciente y con incorporación de nuevas herramientas terapéuticas.

Usted trabaja con técnicas innovadoras como la neuromodulación cerebral. ¿En qué consiste exactamente?

Dra. Sara Márquez. La neuromodulación cerebral es una técnica no invasiva que permite modular la actividad de determinadas áreas del cerebro implicadas en trastornos como la depresión o la ansiedad. Se basa en evidencia científica y se utiliza como complemento a los tratamientos convencionales cuando está indicado.

No se trata de sustituir otras terapias, sino de ampliar las posibilidades de tratamiento. Para algunos pacientes, especialmente aquellos que llevan tiempo sufriendo sin encontrar mejoría, puede suponer un cambio importante.

En su discurso insiste mucho en la excelencia médica. ¿Qué significa eso en psiquiatría?

Dra. Sara Márquez. Para mí la excelencia no es solo aplicar la mejor tecnología o el tratamiento más avanzado. También significa dedicar tiempo al paciente, escuchar, entender su historia y acompañarlo en el proceso. La psiquiatría trata con personas, no solo con diagnósticos. Y para ejercer así hace falta algo que a veces olvidamos: la vocación. La presión asistencial y el ritmo del sistema sanitario pueden empujar a una práctica más mecanizada, que corre el riesgo de deshumanizar una profesión que, por definición, debería ser profundamente humana. En psiquiatría esto es especialmente importante, porque trabajamos con el sufrimiento emocional de las personas. Por eso defiendo una forma de ejercer la medicina que combine rigor científico, innovación terapéutica y una verdadera implicación con cada paciente.

Su consulta está en Badajoz, pero también atiende a pacientes de otras comunidades.

Dra. Sara Márquez. Sí, actualmente muchos pacientes contactan desde diferentes puntos de España gracias a la consulta online. Esto permite que personas que no tienen acceso rápido a un especialista puedan recibir valoración y seguimiento sin necesidad de desplazarse.

La Dra. Sara Márquez ofrece consulta presencial en Badajoz y atención online a pacientes de toda España a través de su perfil profesional.

¿Cómo cree que evolucionará la psiquiatría en los próximos años?

Dra. Sara Márquez. Creo que veremos una psiquiatría mucho más personalizada, que combine tratamientos farmacológicos, psicoterapia, tecnología y neuromodulación. También será fundamental reducir el estigma y entender que cuidar la salud mental es tan importante como cuidar la salud física.

La salud mental va a ser uno de los grandes retos sanitarios del siglo XXI, y se necesitan profesionales comprometidos con la innovación, pero también con la humanidad en la medicina.