Una de las consecuencias de las temperaturas extremas asociadas al cambio climático, y que empieza a sufrir un alto porcentaje de la población, es el estrés térmico por calor. Se trata de un fenómeno que produce en las personas una sensación de malestar que abarca desde náuseas, fatigas y calambres hasta agotamiento extremo y desmayos conocidos como golpes de calor.

El calentamiento global está generando, cada vez más, olas de calor más intensas y duraderas, y que están afectando a la salud de las personas. Estos episodios son todavía más alarmantes en las áreas urbanas, donde la mezcla de contaminación por el tráfico, el asfalto y la escasez de zonas verdes convierten a las ciudades en “islas de calor” culpables de un aumento en las patologías directamente relacionadas con la subida de las temperaturas, como los problemas respiratorios y cardiacos o las enfermedades cutáneas relacionadas con un exceso de calor y sudoración.

Según datos del Ministerio de Transportes de España, aproximadamente el 75% de la población europea vive en ciudades, por lo que la construcción de más parques y edificios inteligentes y sostenibles que ayuden a regular la temperatura puede resultar decisivo a la hora de mitigar esta situación. Además, teniendo en cuenta la actual crisis energética, este tipo de acciones ayudarían a reducir el enorme gasto energético que se produce diariamente por el uso de aires acondicionados o ventiladores y, por ende, a la lucha contra la contaminación urbana.

María Sánchez, e-Health Manager de Cigna, destaca la importancia de conocer los peligros que puede tener el estrés térmico en la salud y la importancia de implantar medidas que ayuden a combatirlo. “Prevenir sobre los peligros asociados al incremento brusco de temperaturas puede reducir el número de casos o episodios de estrés térmico, especialmente en el caso de personas de edad avanzada o con problemas cardiovasculares y respiratorios, que son más sensibles, y el grupo de población más vulnerable de cara a estos episodios”.

Teniendo en cuenta que esta situación no parece que vaya a mejorar a corto plazo — las últimas predicciones de la Organización Mundial de Meteorología revelan que existe un 20% de posibilidades de que a partir de 2024 el aumento de las temperaturas globales superen de media el umbral de 1,5°C — es imprescindible hacer hincapié en las medidas de prevención. Desde la aseguradora de salud Cigna, ante su compromiso con el bienestar de las personas, ofrecen una serie de medidas preventivas que ayudan a combatir el estrés térmico producido por las altas temperaturas: